kikealonso - unreal time communication
Filed under

internet

 

Antisocial web

Estaba leyendo hace un rato el análisis de Dragon Age cuando me he dado cuenta de que pese a lo tremendamente prometedor que resulta como videojuego, este no me produce ni el más mínimo interés en correr a una tienda, comprarlo y esperar ansioso a un domingo lluvioso. Creo que no es problema de que tras casi ocho años de espera uno ya se haya hecho mayor y simplemente se la repanpinflen los videojuegos. Creo que es un sentimiento mucho más profundo. Sólo hay que echar la vista atrás y recordar qué pasó con alguno de los precursores de este juego de Bioware.

Antes de salir el Neverwinter Nights existían cientos de proyectos relacionados con el juego. Algunos realmente ambiciosos. Sobre un juego que no había visto nadie. Recuerdo con especial cariño aquel mundo virtual que cientos de personas querían montar con una estructura modular en la que cada uno albergaba dentro de sus posibilidades algún territorio en el ordenador de su casa o del trabajo. Era un proyecto ingente, con mucha literatura y trabajo detrás muchos meses antes de que finalmente el NwN saliese a la venta el 18 de junio de 2002 en Estados Unidos. El proyecto nunca se pudo llevar a buen puerto, principalmente, porque el concepto fue muy ambicioso para lo que Bioware tenía planeado.

geocities

Pero ahí estaba, un pequeño ejemplo de lo que era la web hace seis años. Podría irme más atrás, hace más de una década con Ultima Online. O aún más lejos, a la época de los MUDs, pero no procede. ¿Y que ocurre en la época en la que palabras como social, participación, empoderamiento o web 2.0 llenan nuestro menú? Nada. Absolutamente nada. Iniciativas promovidas como las de NwN con Dragon Age son, simplemente, inexistentes.

Esta analogía con los juegos de rol, uno de los géneros seguramente más libres, se puede generalizar al hablar de Internet. Tenemos Facebook, Tuenti, Foursquare, Twitter, Linkedin y su puta madre de aplicaciones o plataformas que facilitan tanto nuestra pseudoparticipación que no hacemos nada. Somos copistas que metemos datos y elegimos estrellitas, no creadores. Así que con el paso del tiempo, y la idiotización de este tipo de procesos llevados hasta la sencillez extrema en los que sin embargo es muy difícil salirse del camino diseñado, hemos llegado a una archipopular web 2.0 tremendamente menos social/participativa/enriquecedora que la 1.0. Somos más, pero no mejores. Hemos pasado de foros cutres y canales en IRC en los que nos juntábamos cuatro pelados con ganas de divertirnos y experimentar, a juntarnos millones mientras nos mirarnos embobados la cara vía webcam. Y no me refiero a hacer un blog con unos amigos, hace siete años, o más, ya montabamos nuestras propias redes de blogs personales/técnicos/específicos con mucho más sudor. ¿Dónde se quedó la innovación?¿La era del qué también ha acabado en Internet?¿Estamos ante un medio agotado tras la revolución de la banda ancha?

PD: Sirva este texto como humilde homenaje al reciente décimo aniversario del Clan Threepwood (THR) que tan buenos momentos me dió hace y durante tantos años.

 

Loading mentions Retweet
Filed under  //   Dragon Age   internet   participation   social networks   web  

Comments [0]

Soitu para las rotativas

 

 

Cuando un medio se mueve de ese modo hasta el último día antes de bajar la persiana, no puede dejar de crear cierta sorpresa que de un día para otro deje de estar entre nosotros. Tras lanzar hace apenas dos meses su propia red social Utoi y apostar por la calidad de los contenidos y por un enfoque bastante neutro para como está el patio actualmente, a uno se le queda cara de tonto tras defender durante tanto tiempo el periodismo de calidad.

A partir de hoy dejaremos de poder disfrutar del único medio nativo digital en español con cierta proyección, tras la decepción que es a día de hoy La Información y a la espera de la próxima apuesta de Nacho Escolar, que a buen seguro ahora mismo se esté replanteando varias cosas de su próximo proyecto. No podremos volver a disfrutar de las crónicas de Gervasio, de El Descodificador, de su excelente sección de fotografía o del único medio de la clase que hablaba con cierta propiedad de música o videojuegos, en gran medida gracias a su buena selección de bloggers especializados.

Soitu fue una apuesta totalmente ambiciosa cuyo único error fue depender en exceso de una fuente única de financiación. Pero a toro pasado todo es demasiado fácil. Hace más de un año, en mi último día en cierta cabecera líder en Internet tomando unas coca-colas con el director regional este me preguntó cómo veía el futuro de la prensa. Mi respuesta fue inmediata: Soitu. En aquel momento completaba mi consumo de medios con la versión premium en papel de unos cuantos diarios y con los teletipos de un par de espejos digitales como era entonces el del medio en el que yo trabajaba. Hoy en día tal vez hubiese cambiado en mi respuesta a estos dos últimos modelos por Twitter y un Google Reader bastante trabajado, pero la parte principal de mi respuesta seguiría intacta.

Pero tal vez me equivoque y la gente sólo necesite copy&paste de notas de prensa para sentirse informado y así dedicar el resto de su tiempo de ocio a menesteres más mundanos y satisfactorios, al menos a corto plazo. Yo, antes de perder la fe en mi mismo, prefiero quedarme con esta reflexión de Jeff DeChambeau (traducción libre):

Desafortunadamente, mira que tipo de contenido es el que lo hace bien en Internet: asustar a niños, famosos agresivos, cagadas colectivas y, por supuesto, imágenes de gatos. Ninguna de estas requiere el más mínimo esfuerzo editorial y por regla general refleja la pobreza de nuestros gustos como masa. Si de verdad tenemos neutralidad en la Red y este es el contenido que realmente se demanda, ¿dónde encuentra el sentido una empresa de medios para crear contenido de alta calidad cuando puede monetizar fácilmente contenido de producción muy poco costosa? Es en este momento de lucidez en el que los medios comienzan una carrera hacia el abismo para ver quién es el primero que descubre el mínimo común denominador.

Esto no es más que un reflejo de aquel tópico sobre la democracia que viene a decir que se trata de la forma de gobierno en la que la gente tiene lo que se merece. Nuestra sociedad a día de hoy cuenta con un sistema de medios más democrático que el propio gobierno, y por ello vamos a obtener también lo que nos merecemos. Me parece que si demandamos colectivamente neutralidad en Internet, con el poder y la responsabilidad que esto significa, vamos a tener que exigirnos un poco más en cuanto a lo que esperamos y demandamos en la calidad de los contenidos.

Y aunque no haya un despertar colectivo en este plano intelectual, siempre existirá gente en línea que demande premium, contenido de alta calidad. Pero, bajo este nuevo modelo, para poder hacer este contenido sostenible (dejémoslo en rentable) vamos a tener que pagar por ello, y seguramente no será barato.

Pero la única realidad es que a día de hoy Soitu está cerrado por mucho que a algunos no nos importase pagar una cantidad por continuar disfrutando de sus textos. Lo tangible es que hoy me ha tocado darle la noticia a una amiga que colaboraba con ellos sin yo saberlo, pero al menos parece que los que se van guardan un buen sabor de boca y de momento la única voz disidente ha sido la del público que intenta movilizarse con, auguro, poco éxito. Algo bastante distinto a lo que ocurrió hace escasos meses con otro de los digitales más prometedores, ADN.

Esto es lo que ocurre cuando en una época de crisis en la que los medios se aprietan el cinturon los inversores no obtienen réditos extraoficiales gracias a la línea editorial de sus medios, que ya no interesa mantenerlos. A nosotros sólo nos queda seguir manteniendo la fe mientras los de arriba dicen que apoyan el talento. Pero no demasiado, no vaya a ser.

Loading mentions Retweet
Filed under  //   internet   new media   press   soitu   web  

Comments [0]