Como se acercan fechas navideñas, este año hemos pensado organizar en petit comité, aunque abierto a todo el mundo, el I Intercambio Invisible de Libros Visibles en Twitter. La idea es organizar un intercambio de libros físicos entre personas que conviven en Twitter, pudiendo conocerse o no. El plazo de inscripción está abierto hasta el miércoles 16 de diciembre a medianoche, momento en el que se realizará el sorteo de emparejamientos. Para apuntarse sólo hay que seguir a la lista http://twitter.com/kikefunky/amigoinvisible e inmediatamente se entrará en el sorteo.
Aunque es un proceso abierto a todo el mundo y totalmente libre, hay algunas "normas" que conviene seguir:
Regala un libro que te gusta o te gustaría leer. No hace falta que compres nada. De hecho, no es la idea.
Las piezas desconocidas y de calidad son las que más ilusión hacen. Si estas pensando en el último de Dan Brown, ten en cuenta que seguramente el receptor se lo haya leído o si no lo ha hecho es porque no le interesa.
Se original.
Los libros se deben enviar antes del día de Navidad. El método más económico es por mensajería de Correos (¿3€?), aunque si sois de la misma ciudad estaría bien conocer a más gente, ¿no?
Y sobre todo, ten en cuenta que estamos aquí para divertirnos.
De momento, la lista de twitteros apuntados al intercambio es al siguiente.
Internet es la Red de redes. Cuando algún guru habla de ella se le llena tanto la boca que ya parece no sólo que se trata de algo totalmente homogéneo, sino que es un monstruo que acabará engullendo toda realidad que conocemos para moldearla a su forma de hacer y a sus muchos límites.
Sin embargo, Internet no es si quiera una única realidad. Aunque prácticamente todos nos dediquemos a las mismas tareas de visitar redes sociales, enviar mail y ver vídeos chorra en Youtube, Internet es una plataforma multicapa que cuenta con una infinidad de niveles y de matices. No se trata de que existen ya tantos servicios virtuales que sea imposible conocerlos todos como para tener una foto global, se trata de que aunque conociesemos todo habría muchos niveles a los que no podríamos acceder. Son como aquellos inóspitos lugares que Matrix utilizaba para reciclar, pero menos vistosos.
En muchas ocasiones estos espacios por una u otra razón han ido desapareciendo del mapa visible de Internet, algunas veces por interés propio otras por mera marginación. No hablo sólo de grupos de hackers. Siguen existiendo jugadores de MUDs, usuarios de Usenet, listas de correo colaborativas, fansubs, el intercambio de archivos por ftp o el irc, entre muchas otras (y no soy experto). Infinitas cantidades de información e interrelaciones que hemos creado durante años y que siguen creciendo segundo a segundo y que no vamos a encontrar en Google, ni se tiene ningún interés en ello.
Pero aunque uno sea consciente de esto, que es una obviedad más que otra cosa, me ha resultado curioso descubrir cómo ha avanzado el mercado negro de Internet. Gracias al Libro Blanco 2009. ‘La economía sumergida’, cuya información recoge en parte el último número de @rroba, me entero de algunas cosas que ya sabía: la existencia de hostings blindados principalmente en paises como Rusia y su entorno en los que es fácil albergar material pedófilo o utilizarlo como puente para recabar información sin ser identificados, o lo atractivos que son nuestros datos personales para que terceros puedan ocultar su propia identidad. Ambos, mercados muy florecientes. Pero hay algunas cosas que recoge el informe que seguramente no sean tan visibles.
Los ciberdelitos superan al tráfico de drogas ilegales como actividad criminal para obtener beneficios económicos, según el US Department of Treasury. Cada tres minutos y medio se comete un delito en las calles de la ciudad de Nueva York y cada dos minutos en las de Tokio, pero cada tres segundos alguien se apodera de la identidad de un usuario en la Red.
Esos hackers inmaduros que se divertían poniendo la actividad de grandes corporaciones patasarriba en sus momentos de aburrimiento, han pasado en gran medida a constituir bandas con estructuras profesionales cuya actividad gira en torno al dinero. No digo que sean las mismas personas o que el hacking educativo no exista, pero el foco principal de actividad se ha capitalizado. Llamémoslos con el nombre que queramos..
Alguno de los datos que recoge el Libro Blanco son bastante reveladores:
- Un ataque de Denegación de Servicio cuesta entre 10 y 40 euros la hora. - Un millón de correos basura a cuentas de cierta segmentación está a precio de mercado entre los 300 y 800 euros. - Tarjetas de crédito entre 2 y 300 euros. Algunos vendedores, los más caros, te aseguran que en las cuentas que te venden hay más de 2.000 euros. - Documentos de identidad o carnets de conducir falsos entre los 50 y los 2.500 euros según la calidad. - Bases de datos con información personal entre 10 y 250 euros segun lo específico y tamaño. - Cuentas de PayPal entre 1 y 25 euros.
Las garantías de estos foros privados son a veces mejores que los de la charcutería de la esquina. En algunos casos te devuelven el dinero si la información que te han vendido ya no funciona. Algunos se ofrecen a realizar transferencias desde la cuenta robada a donde les digas por un interesante plus.
Los bienes tangibles normalmente suelen llegar a personas que por ciertos incentivos se ofrecen como receptores y se hacen los locos en el caso de que la Policía se presente por allí o a códigos postales correspondientes a casas vacías que se utilizan como house drops. Un poco como en las películas, pero as real as life.
Comentaba el otro día con una amiga de Madrid que le cambiaba el Medialab Prado por el Guggenheim. Mientras que el famoso museo bilbaíno es un sitio en el que cuelgas egos y de vez en cuando sirves cubatas con música modernilla, el lab se autodefine como “un espacio abierto al público dedicado a la cultura digital y cuyas actividades se dirigen a la producción, investigación y difusión del ámbito de confluencia entre arte, ciencia, tecnología y sociedad”. Es decir, en los museos del pasado pagas una pastar por ver nombres y en los del futuro vas a hacer y aprender con otra gente.
Mi primer contacto con el Medialab Prado fue hace unas semanas cuando asistí a Visualizar 09, un seminario internacional y taller de desarrollo colaborativo de proyectos de visualización de datos, que este año giraba alrededor de los datos públicos. Las jornadas se dividen entre un par de días de conferencias y presentación de proyectos y una semana en la que personas se agrupan en equipos multidisciplinares en torno a una serie de propuestas ideadas por otros participantes. Yo este año sólo he podido acudir a uno de los dos días de charleta, pero volví a Bilbao con unas cuantas ideas y reflexiones.
Paolo Battino Viterbo y Valentina Barsotti hablaron sobre cómo los datos tienen que ser embebidos en el paisaje para que las personas podamos asumirlos de manera natural. Su paper parte del landscape embedding y de utilizar los lugares como interface para convertir los datos en bruto en algo significativo. Mostraron imágenes de edificios con proyecciones en sus fachadas, como por el ejemplo el exterior de una estación sobre la que se proyectaban los contornos de unas nubes que iban cambiando de color en tiempo real según la contaminación atmosférica del entorno.
Aunque últimamente tengo mucho cuidado de no emocionarme con estas cosas, debido a la sobreexposición informativa que vivimos y que creo que va a recrudecer y a acabar conmigo de paso, bien utilizada puede ser muy útil para dar sentido a la utilidad de las acciones individuales. The data collection is only the first step, make feedback visible with visualization.
Ellos hablaron que todo esto tiene que estar unido a un objetivo claro que derive en un beneficio personal, pero que a la vez traslade la responsabilidad de vuelta a las personas. Para ello mostraron esos sistemas que potencian el comportamiento sostenible mediante premios que están ahora tan de moda, como regalar bicicletas o descuentos a la gente que utiliza el transporte público y similares. Cambiar la mentalidad de castigo, principalmente económico, por la de premio. Parece que lo de interiorizarlo por concienciación es algo inviable.
A la tarde, Kerry Mitchel, diseñador, explicó cómo esos gráficos tan bonitos de la Sunlight Foundation que seguro que más de uno hemos visto, los empezó a hacer él en horas fuera de trabajo. El resto del tiempo lo dedicó a mostrar algunas herramientas interesantes como Palantir, un soft drag&drop para crear visualizaciones, o nos avanzó la versión para Layar de Recovery, una plataforma en la que se puede ver las ayudas públicas con las que cuenta cada empresa. Si me tengo que quedar con algo es lo natural que es para ellos, en este caso los estadounidenses, contar con este tipo de datos en abierto. Me acuerdo que en el caso de Recovery alguien le preguntó si esa herramienta se utilizaba para comprobar si las empresas se dedicaban a meterse en el bolsillo el dinero de nuestros impuestos, Mitchel se lo pensó un rato y respondió que podría servir para eso, pero que no se lo habían planteado con esa finalidad en ningún caso.
Oakland Crimespotting. Stamen.
También estuvo por allí Ben Cerveny, de Stamen, sí, los de Mysociety, del que seguramente oigamos hablar más durante estos meses porque según comentó debe de estar metido en un par de proyectos por Europa. Aunque ya conocía alguno más de sus proyectos como Crimespotting, Cabspotting o las visualizaciones de los Digg Labs, la verdad es que sigue siendo un placer pasarse por su sitio web para echar un vistazo a sus proyectos de visualización… Su trabajo lo resumió muy bien cuando habló de buscar patrones con los que convertir los datos en información, mediante la creación de una estructura de diálogo. Data wants to be freee, information wants to be organized (but no linear).
Fue el propio Cerveny, durante la última charla de la jornada, el encargado de sacar a la palestra el punto principal de todo esto del public open data: que como concepto es muy atractivo, pero cuando gracias a una correcta visualización esta información abierta se vuelve útil para el usuario final muchas veces a la fuente (véase gobiernos o empresas) empiezan a no ser tan 2.0.
Él mencionó como caso un problema que tuvieron con Oakland Crimespotting. Mientras que el Departamento de Policía ofrecía desde hacía tiempo toda la información de forma abierta, hasta que no se plasmaron esos datos en un interface bajo Google Maps y con un código de color muy visual la gente no tenía ni idea de que estos datos existían, y menos aún de que eran públicos. Ante la “oleada” de pánico tras popularizarse Crimespotting, él comentaba que la gente utilizaba la visualización por horas para ver si eran peligrosos ciertos recorridos, alguien dentro del Departamento intentó cerrar el grifo a esa información, pero ya era demasiado tarde.
Evidence-based Copyright and Public Data Dissemination Policy. Javier Candeira
¿Cuál es el límite del open data?¿Todo vale y es el pueblo el que decide?¿El modelo Estados Unidos no pero el de España tampoco? ¿Tienen los gobiernos que facilitar la visualización de sus datos y huir de esas malditas bases de datos inaccesibles?¿Pero no perderíamos el sesgo crítico? Si algo quedó patente, es que a todo esto aún le queda mucho camino por recorrer, pero mientras unos se han lanzado a la piscina otros todavía no nos hemos quitado ni la chaqueta.
The paths of air traffic over North America visualized in color and form. Aaron Koplin
No me pude quedar a las postcervezas, todos los ponentes se quedan a escuchar al resto y se puede charlar con ellos tranquilamente, no se piensen, ni a la semana de taller. Aunque me consta que de esa jornada han salido proyectos bastante interesantes e incluso se ha aprovechado para seguir adelante con alguna de las propuestas más interesantes del pasado año.
Hoy me han soltado otra de esas grandes frases que me hacen dudar de que el futuro de la humanidad esté en nuestras manos, en las de los jóvenes quiero decir. Como si no la escribo ahora mismo se me va a olvidar, voy a utilizar este espacio como recopilatorio de esas grandes frases dignas de tiempos pasados pero que han salido de conocidos, amigos y compañeros de menos de 30 años.
Empiezo con las dos últimas, pero seguro que podemos ir rellenándolo entre todos a una velocidad de vértigo
Tú nunca podrás ser Director de Comunicación, no te veo llevando traje.
¿Has llevado Chupa Chups a la oficina? Tu empresa ha perdido toda la veracidad… (La gente importante no toma dulces. Por cierto, me encanta el nuevo lema de Chupa Chups, “Life less serious”
Los blogs van a acabar con los grandes medios (noviembre 2009)
Internet es una mierda. Para estar al tanto de todos los updates tienes que estar todo el día delante del ordenador como un árbol con raíces.
Si a las personas que van a estar alli les hablas de manera muy informal piensan que eres un chachiguay y que te tomas la vida en plan flower power y no te hacen ni puto caso. Está llegó un día al trabajo.
Todo aquel que ande mínimamente relacionado con Internet ha escuchado en alguna ocasión aunque sea de refilón algo de un tal Twitter. Si vas a una convención y ves a un tipo enseñándole durante largo rato algo en el móvil a la persona de al lado eso es Twitter. Dicen de él que es el último hito del mundo de la comunicación y que en un futuro muy cercano marcará nuestras relaciones interpersonales y se comerá a Facebook y Google de un bocado. En definitiva, si estás en la onda tienes que estar en Twitter, no importa mucho si su gran boom de popularidad entre los early adopters dista ya casi 3 años en el tiempo.
El concepto de la herramienta de Biz Stone es muy sencillo: mensajes de 140 caracteres. Su utilidad es algo ya más complicado y sobre ello se han llegado a escribir guías de más de trescientas páginas. Alguien en su sano juicio diría que es demasiado para una herramienta con tan pocas pretensiones y cuyas escasas funcionalidades las ha ido adquiriendo de los usos demandados directamente por sus usuarios.
De momento, por muchas novias que le salgan, la finalidad de Twitter es harto sencilla. Si Facebook es la plataforma que nos permite estar en contacto con nuestros amigos del mundo real y crear una red para mantener los contactos físicos en un mundo virtual, Twitter nos permite construir una red de contactos virtuales (followings/followers) basados en nuestros gustos, especialidades o intereses para construir luego una red que muchas veces tiene continuidad en el mundo real.
No tiene sentido, de momento, entender Twitter como una mera herramienta de comunicación con tu grupito de amigos. Este es uno de los principales errores del recién llegado, que se aburre como una ostra hablando contra la pared y deja al pajarito en un par de días ante su escasa potencialidad. Una vez asimilado esto ya es sólo ir conociendo gente, no ofuscarse y ser uno mismo (y no dar mucho el coñazo con el #ebe09).
No sé si sólo me pasa a mi, pero el único momento del día en el que la palabra Google no está flotando a mi alrededor es cuando ojeo la sección de congelados del super. Google está avanzando tan rápido que uno tiene la sensación de que de un momento a otro va a acabar explotando.
En las últimas semanas he probado Wave (bluf) y Android (boom), me parece haber escuchado cosas de su Navigator, un sistema de videoconferencias, el sistema operativo de Chrome, Chromium para Mac, su propio lenguaje de programación, su programa de apoyo a las energías verdes, novedades en su sistema de micropagos Checkout, el Dashboard, su incursión en el terreno de la música, un programa de educación de pueblos indígenas con Google Earth, Android 2.0 y la publicidad de Droid en la portada de su buscador y un largo etcétera de proyectos que podría seguir recitando de memoria. De los tres últimos saraos a los que he ido en los tres había alguien de Google. Por supuesto la palma se la lleva el responsable de Google Enterprise en España y Portugal, para el que los usuarios no somos más que especímenes de laboratorio, pero eso es ya otra historia. De hecho, me extraña que tal y como afloraron en su día los blogs sobre la Manzana no haya ocurrido lo mismo con la empresa de Mountain View…
Google Inc. controla casi todos mis correos electrónicos, la información que busco, las fuentes que leo a diario, los documentos que escribo, mi navegación web, los ingresos de mis blogs, la publicidad que veo más frecuentemente a lo largo de la jornada, mi agenda del día, mis rutas de movimiento, los vídeos que veo y mi lista de contactos personales y profesionales. Además, no dentro de mucho seguramente también controle todas mis llamadas telefónicas, los libros que leo y hasta la música que disfruto. Por eso me extraña que a la gente esta divinificación de una marca les importe tan poco e incluso se dediquen a evangelizar su buen hacer, al menos hasta que nos tenga bien agarrados por partes sensibles.
Por ello, aunque sea el mismísimo demonio el que se ponga en contra de Google no puedo más que apoyarlo. La opinión general se pone en contra de Murdoch y de su decisión de impedir que Google acceda a sus contenidos, no hay voces disonantes, y sin embargo ya escondemos gran parte de nuestros contenidos personales en redes sociales ultrarrestringidas al Gigante. Quiero suponer que esta lluvia de críticas se debe más a que confundimos restringir el acceso de Google con la implatación de un sistema de micropagos, y no a que pensamos que Internet es sólo horizontal una vez hemos pulsado Buscar en Google y no antes.
Enrique Dans habla de que “Internet es un entorno en el que los contenidos se mueven con libertad: uno puede usar un buscador, y saber que la información a la que accede como resultado de una búsqueda es, en general, la mas relevante”. Hace no demasiado leía un estudio en el que jóvenes norteamericanos percibían los primeros resultados del famoso buscador como los más fiables. Yo, leyendo estas cosas creo que cada vez estamos más locos. En efecto Internet es libre y está lleno de contenidos fiables, pero al igual que Internet no es Google, la jerarquización realizada previamente por una empresa no es libre, fiable o simplemente relevante. No me refiero a que se beneficie a unos contenidos u otros según el interés, ¿alguno se ha fijado lo que ocupa ya el SEM?, sino más bien esa percepción de “si no sales en Google no existes”, esa costumbre de utilizar su caja de busqueda como si fuese una barra de direcciones o esa extraña suposición que hemos asumido en sociedad de que un algoritmo estático es capaz de evaluar individualizadamente las necesidades de miles de millones de personas. Google está engullendo poco a poco toda la potencialidad de Internet y confundiendo su marca con lo que le interesa para eliminar el resto.
Todavía no sé cómo, pero en contra de nuestra progresiva idiotización es Google la que debe morir antes que viejos dinosaurios como Murdoch a los que ya apenas les quedan dientes. O eso o rebautizamos al hijo pródigo por cambio de religión.
Un breve balance de mis impresiones en caliente de lo que ha sido la VIII Business Global Conference celebrada hoy mismo en el Palacio Euskaduna de Bilbao. En resumen una jornada sobre ‘Innovación en red’ y en cuyo programa de un vistazo rápido podemos ver nombres como Apple, Google. Coolhunting, Sony o Greenpeace.
En orden y con descontrol:
No a las inauguraciones institucionales de lectura. Es un mal comienzo. Más para una jornada innovadora.
Ni Apple, ni Google, ni Facebook, ni Twitter. The next big thing es Ideo. La variedad de sus resultados ayuda.
Pese a la fama de personas sociables, los estadounidenses nos da un repaso a la hora de hablar en público. Aquí atril, presentación cutre con efectos y con suerte se levanta la lista de los papeles. Tom Kelley de Ideo se comía el escenario entero el solito.
Los equipos grandes van a ir desapareciendo a favor de los pequeños equipos de expertos especializados en nichos.
Por muy bueno que seas en tu campo de poco sirve si no sales a la calle a ver qué es lo que puedes mejorar.
Los nuevos arquitectos son los que diseñan experiencias excepcionales para los usuarios.
Una empresa no es innovadora por poner post-it en las paredes, ni es participativa por tener un blog.
Si eres experto, y más de innovación, no hables de proyectos de hace más de cinco años. Más aún si hablamos de temas tecnológicos. Más aún si no triunfaron.
No confundas innovación con marketing.
No digas “u dos” o “pe dos pe”, que se supone que somos ya un poquito internacionales.
Si ves que tu discurso flojea hacerte el gracioso puede funcionar hasta cierto punto, pero que no se note que eres experto en esto último.
Hablar de Perez Hilton no es ser cool. No lo era en 2007, no lo va a ser en 2009.
No pongs vídeos de más de 2 minutos. Ni aunque sean graciosos.
El formato entrevista funciona mejor como diálogo entre dos expertos, que como un monólogo guiado. Como periodista es tirar piedras contra mi tejado, pero es lo que hay.
El networking está bien. Pero está bien potenciarlo y no soltar a los asistentes a una sala para ver como se relacionan tras un espejo.
Si pago, no me quiero sentar en las escaleras. Al menos no si la razón es que no hay suficientes sillas.
No vengas a presentarme tus productos.
De los sitios para conseguir logotipos por cinco euros o de los concurso de ideas prefiero no hablar. Creo que todos somos conscientes ya del despitote. Pero hay que ser valiente.
Ser la herramienta más fácil de usar hace que la use más gente. Quitar lo superficial y dar soluciones.
Muy interesante la aplicación de redes sociales propias a nivel barrio/vecindario por su rápida visualización en acciones concretas.
Si tu target son personas activas y jóvenes puedes prescindir del papel y pasarte totalmente a Internet.
Una red participativa no es sentar a cuatro personas en sofás y dar tiempo para tres preguntas en frío.
¡Y deja de repetir: red, participación, emprendedor, innovación, ….!
Las identidades digitales que podemos elegir según el contexto están más cerca de lo que pensamos. Euskadi+innova. Gnoss.
Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña.
Si usas Twitter dos consejos. Si usan varias personas la cuenta oficial dejales claro cual es el hashtag y ponlo de vez en cuando en pantalla, aunque sea para aparentar.
Estaba leyendo hace un rato el análisis de Dragon Age cuando me he dado cuenta de que pese a lo tremendamente prometedor que resulta como videojuego, este no me produce ni el más mínimo interés en correr a una tienda, comprarlo y esperar ansioso a un domingo lluvioso. Creo que no es problema de que tras casi ocho años de espera uno ya se haya hecho mayor y simplemente se la repanpinflen los videojuegos. Creo que es un sentimiento mucho más profundo. Sólo hay que echar la vista atrás y recordar qué pasó con alguno de los precursores de este juego de Bioware.
Antes de salir el Neverwinter Nights existían cientos de proyectos relacionados con el juego. Algunos realmente ambiciosos. Sobre un juego que no había visto nadie. Recuerdo con especial cariño aquel mundo virtual que cientos de personas querían montar con una estructura modular en la que cada uno albergaba dentro de sus posibilidades algún territorio en el ordenador de su casa o del trabajo. Era un proyecto ingente, con mucha literatura y trabajo detrás muchos meses antes de que finalmente el NwN saliese a la venta el 18 de junio de 2002 en Estados Unidos. El proyecto nunca se pudo llevar a buen puerto, principalmente, porque el concepto fue muy ambicioso para lo que Bioware tenía planeado.
Pero ahí estaba, un pequeño ejemplo de lo que era la web hace seis años. Podría irme más atrás, hace más de una década con Ultima Online. O aún más lejos, a la época de los MUDs, pero no procede. ¿Y que ocurre en la época en la que palabras como social, participación, empoderamiento o web 2.0 llenan nuestro menú? Nada. Absolutamente nada. Iniciativas promovidas como las de NwN con Dragon Age son, simplemente, inexistentes.
Esta analogía con los juegos de rol, uno de los géneros seguramente más libres, se puede generalizar al hablar de Internet. Tenemos Facebook, Tuenti, Foursquare, Twitter, Linkedin y su puta madre de aplicaciones o plataformas que facilitan tanto nuestra pseudoparticipación que no hacemos nada. Somos copistas que metemos datos y elegimos estrellitas, no creadores. Así que con el paso del tiempo, y la idiotización de este tipo de procesos llevados hasta la sencillez extrema en los que sin embargo es muy difícil salirse del camino diseñado, hemos llegado a una archipopular web 2.0 tremendamente menos social/participativa/enriquecedora que la 1.0. Somos más, pero no mejores. Hemos pasado de foros cutres y canales en IRC en los que nos juntábamos cuatro pelados con ganas de divertirnos y experimentar, a juntarnos millones mientras nos mirarnos embobados la cara vía webcam. Y no me refiero a hacer un blog con unos amigos, hace siete años, o más, ya montabamos nuestras propias redes de blogs personales/técnicos/específicos con mucho más sudor. ¿Dónde se quedó la innovación?¿La era del qué también ha acabado en Internet?¿Estamos ante un medio agotado tras la revolución de la banda ancha?
PD: Sirva este texto como humilde homenaje al reciente décimo aniversario del Clan Threepwood (THR) que tan buenos momentos me dió hace y durante tantos años.
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